Conífera majestuosa, inconfundible por su copa umbeliforme, símbolo de la flora mediterránea. Llegó a nuestra península de Creta y Asia Menor. Tiene un tronco recto, cilíndrico, cuya corteza tiene anchas placas de colores rojo marrón y gris, y está surcada longitudinalmente.
El Olivo tiene su origen en la cuenca mediterránea. Árbol perennifolio entre los más longevos que existen (2000 años), que muy lentamente alcanza los 9 m. de altura y 5-7 m. de anchura, y más si encuentran el espacio.
El Olivo tiene su origen en la cuenca mediterránea. Árbol perennifolio entre los más longevos que existen (2000 años), que muy lentamente alcanza los 9 m. de altura y 5-7 m. de anchura, y más si encuentran el espacio.
Cuando son jóvenes tienen un tronco recto, recubierto de una corteza lisa y de color gris-plateada que con la edad se vuelve retorcida, nudosa, oscura y a menudo se descompone. Hojas: persistentes, opuestas, coriáceas, ovaladas o estrechas y ovaladas, con el haz de color verde claro y lampiño, y el envés más claro y cubierto de un tomento plateado. Flores: salen de abril a junio y son blancas, no muy vistosas, pero perfumadas. Están reunidas en racimos en la axila de la hoja. Frutos - Olivas: botánicamente hablando, son drupas ovoides que contienen una sola semilla (hueso) y tienen un color verde que se vuelve negro brillante cuando madura en otoño. El aceite se obtiene mediante su compresión. Cultivo: al olivo le gusta el sol y teme el exceso de humedad; requiere terrenos profundos, secos, bien permeables, si es posible orientados al sur y protegidos del viento fuerte.
Soporta la sequía. Rusticidad: los botánicos asignan la zona 9 pero la experiencia enseña que en los últimos 20 años los olivos han soportado temperaturas de -7/-10°C esporádicamente y no han sufrido daños.