Conífera majestuosa, inconfundible por su copa umbeliforme, símbolo de la flora mediterránea. Llegó a nuestra península de Creta y Asia Menor. Tiene un tronco recto, cilíndrico, cuya corteza tiene anchas placas de colores rojo marrón y gris, y está surcada longitudinalmente.
Desde el punto de vista fisiológico, el mandarino, perteneciente al género Citrus, exhibe hojas perennes, brillantes y aromáticas. Su sistema radicular es superficial, lo que lo hace apto para suelos bien drenados.
Desde el punto de vista fisiológico, el mandarino, perteneciente al género Citrus, exhibe hojas perennes, brillantes y aromáticas. Su sistema radicular es superficial, lo que lo hace apto para suelos bien drenados. Este árbol compacto y de crecimiento moderado alcanza una altura ideal para la cosecha sin complicaciones.
En cuanto al cultivo, el mandarino prospera en climas subtropicales y templados, requiriendo al menos 6 horas de sol diarias. Es crucial proporcionarle un riego constante y moderado, evitando encharcamientos. El uso de fertilizantes equilibrados promoverá un desarrollo saludable y una producción frutal óptima.