El pomelo, perteneciente a la familia de los cítricos, es conocido por su pulpa jugosa y su sabor agridulce. Su crecimiento se ve favorecido en climas cálidos y subtropicales, donde puede recibir abundante luz solar.
Los cerezos (injertados) que producen los frutos que más a gusto comemos recién cosechados, son árboles de hoja caduca, de los que es difícil indicar con precisión las dimensiones finales, dependiendo éstas del porte, de la forma en que se cultiva y de la variedad.
Maceta: 10L / 160-180 cm
Los cerezos (injertados) que producen los frutos que más a gusto comemos recién cosechados, son árboles de hoja caduca, de los que es difícil indicar con precisión las dimensiones finales, dependiendo éstas del porte, de la forma en que se cultiva y de la variedad. La mayoría se convierte rápidamente en árboles importantes, con un tronco que se eleva recto hasta la cima, revestido de una característica corteza brillante de color castaño, que se exfolia en tiras; las hojas son ovaladas, bastamente dentadas, largas hasta 15 cm., verde oscuro, con tendencia a colorearse de amarillo o naranja en otoño. Floración espectacular:
innumerables ramilletes de cándidas flores simples, que se abren en abril antes que las hojas. Los frutos, apreciados como alimento ya en la edad de bronce, son drupas, soportadas por largos pecíolos; se han de cosechar maduros, de lo contrario no son capaces de madurar más tarde. Además de su consumo fresco también se utilizan mucho para conservas y por la industria. Cultivo: el Cerezo se adapta ampliamente a las condiciones templado-cálidas y templado-frías de toda Europa. Los terrenos que más se adecuan son los de textura media, con exposición a pleno sol y bien resguardado sobre todo en las zonas caracterizadas por lluvias frecuentes y violentas.